Alguna vez habrás visto películas en las que aparecen hombres luchando contra dinosaurios. En realidad eso no pudo ocurrir, porque los dinosaurios desaparecieron de la Tierra mucho antes de que existiera ningún ser humano. El ser humano comenzó a surgir al principio de un extenso periodo conocido como prehistoria.
La prehistoria es un periodo de la historia de la humanidad. El primero y el que más tiempo duró: desde que comenzó el proceso de evolución humana hasta que aparecieron textos escritos. Podríamos decir, por tanto, que un pueblo vive en la prehistoria hasta que escribe.
La arqueología se ocupa del estudio de la prehistoria. Los arqueólogos buscan y analizan los restos materiales que dejaron los primeros seres humanos. Gracias a la arqueología sabemos algo de la vida de nuestros antepasados: quiénes eran, dónde vivían, cuáles fueron los primeros instrumentos que fabricaron y sus primeras obras de arte…
Como fue un periodo muy largo, la prehistoria suele dividirse en dos grandes etapas o edades: la edad de piedra y la edad de los metales.
La edad de piedra se llama así porque en aquel remoto tiempo los antepasados del ser humano comenzaron a fabricar, sobre todo con piedra, sus primeros instrumentos o útiles. También usaron otros materiales, como la madera; y los huesos, cuernos y tendones de los animales que cazaban.
Durante la edad de piedra se produjo el largo proceso de la evolución humana. Cuando la edad de piedra finalizó, ya existía el ser humano actual: ¡los científicos nos llaman Homo sapiens sapiens! Por el camino quedaron muchas especies parecidas al hombre, que se extinguieron o evolucionaron.
La edad de piedra se divide en tres periodos.
Llegó un momento de la prehistoria en que los pueblos dejaron de hacer sus instrumentos con piedra y pasaron a fabricarlos con metales (porque aprendieron las técnicas necesarias para ello). La edad de los metales se divide en tres periodos.
Durante la prehistoria nacieron las primeras manifestaciones artísticas de los seres humanos. Concretamente, surgieron en el paleolítico.
¿Has oído hablar de las pinturas paleolíticas de la cueva de Altamira, en España? ¿Y de los megalitos neolíticos de Stonehenge, en Inglaterra? Son muestras del arte prehistórico, como también lo son los utensilios de bronce del yacimiento arqueológico de El Argar (en la provincia española de Almería), o las esculturas de los Toros de Guisando (se encuentran en la provincia española de Ávila y fueron esculpidos en la edad del hierro).
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