Las pirámides, los faraones, algunos dioses como Atón… Tal vez, seas capaz de relacionarlos con un país tan antiguo casi como la propia historia: en efecto, estamos hablando de Egipto.
Antes de empezar, conviene que sepas que la civilización egipcia se constituyó, creció y se desarrolló en torno al valle del río Nilo.
Muchos estudiosos consideran que la civilización egipcia es una de las fuentes de la cultura occidental.
Hace unos 60.000 años, el río Nilo comenzó a inundar cada año los terrenos que lo rodeaban; creaba así un suelo muy fértil que favorecería, mucho tiempo después, el nacimiento de la agricultura. Hace unos 6.000 años, una serie de cambios climáticos permitieron que los asentamientos humanos en el valle del Nilo crecieran notablemente.
Hace 5.200 años surgió el primer reino unificado del antiguo Egipto. Se construyeron ya grandes estructuras funerarias, predecesoras de las pirámides.
El Imperio Antiguo fue una etapa esplendorosa del antiguo Egipto. La capital estaba en el norte, en Menfis. El rey o faraón tenía un poder absoluto, porque era considerado un dios en la Tierra.
De esta época son las más famosas pirámides del mundo: las de Keops, Kefrén y Mikerinos, en Gizeh.
Después de un periodo de inestabilidad (el conocido como primer periodo intermedio), se desarrolló el llamado Imperio Medio. Se produjo la reunificación del reino egipcio, y Tebas fue su nueva capital.
Este nuevo periodo de crisis se produjo cuando los hicsos, procedentes de Asia occidental, invadieron Egipto y se instalaron en el norte.
Hace unos 3.500 años, Amenhotep I comenzó a extender los dominios de Egipto hacia Nubia y Palestina.
Otro importante faraón de este periodo fue Amenofis IV, que afrontó una profunda reforma religiosa y política. Abandonó Tebas por una nueva capital, Ajtatón (la moderna Tell el-Amarna), que fue construida en honor del dios Atón. Más tarde, Tut Anj Amón volvió a fijar la capital en Tebas.
Ramsés II fue el responsable de la mayor parte de las construcciones en Luxor y Karnak, así como de los templos esculpidos en la roca en Abu Simbel. Ramsés III hizo grabar sus numerosas victorias militares en las paredes de su complejo funerario en Madinat Habu, cerca de Tebas. Tras su muerte, el Imperio Nuevo entró en decadencia, por el creciente poder de los militares y de los sacerdotes del dios Amón.
Durante la XXVII Dinastía de faraones, el país cayó bajo dominio del Imperio persa.
La ocupación de Egipto por las tropas del rey macedonio Alejandro Magno, en el 332 a.C., supuso el fin del dominio persa. Alejandro designó al general macedonio Tolomeo para gobernar el país: nacía así la dinastía de los Tolomeos.
Cleopatra VII fue la última gran soberana de la dinastía de los Tolomeos. En un intento por mantener el poder de Egipto, se alió con el general romano Cayo Julio César y, más tarde, con su sucesor Marco Antonio, pero solo consiguió aplazar su final. Después de que sus tropas fueran derrotadas por las legiones romanas de Octavio (posteriormente conocido como el emperador Augusto), Cleopatra se suicidó, en el año 30 a.C.
Durante los siete siglos siguientes a la muerte de Cleopatra, el Imperio romano gobernó Egipto. Más tarde, Egipto pasó a formar parte del heredero del Imperio romano: el Imperio bizantino. Durante el siglo VII, el poder de los bizantinos fue desafiado por la dinastía de los Sasánidas de Persia, que, en el 616, invadió Egipto. En el 642, el país cayó bajo el dominio de los árabes, que trajeron una nueva religión, el islam, e inauguraron un nuevo capítulo de la historia egipcia.
El más famoso documento literario legado por los antiguos egipcios es el llamado Libro de los muertos. Es una colección de textos funerarios escritos en épocas distintas. Está compuesto por fórmulas mágicas, himnos y oraciones que guiaban y protegían el alma durante su viaje a la región de los muertos.
Casi todas las manifestaciones artísticas egipcias estuvieron destinadas al servicio de la religión y del faraón. Desde los primeros tiempos, la creencia en una vida después de la muerte creó la costumbre de enterrar al muerto con sus mejores pertenencias para asegurar su viaje hacia la vida eterna. La intención fundamental del arte egipcio fue captar la esencia de la persona, el animal o el objeto representado para que perdure toda la eternidad.
Entre las grandes construcciones que los egipcios nos dejaron, debes conocer las pirámides de Gizeh, el templo de Dayr al-Bahari, el conjunto de templos de Karnak, el templo de Luxor, el Valle de los Reyes, los templos de Abu Simbel y el templo funerario de Madinat Habu.
La influencia de la cultura y el arte egipcios ha persistido hasta nuestros días.
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